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1984


Después de bastantes años sin escribir un renglón en este espacio mal llamado diario de un escritor, he decidido publicar un nuevo artículo. Quizás no tan elaborado como alguno de los anteriores; mis pretensiones esta vez son más prácticas.

Tras finalizar la lectura de "1984", mítica novela publicada por George Orwell (su verdadero nombre era Eric Arthur Blair) en 1949, me apetecía contaros algunas curiosidades relacionadas con la novela. Tras su lectura, se hace inevitable la comparación con "Un mundo feliz (Aldoux Huxley)", dos distopías escritas en la primera mitad del siglo pasado que sorprenden por el parecido con el mundo actual y que tratan sobre el control de la población por parte de los gobiernos o estados.  Mientras que en "1984", la gente es controlada infligiéndole dolor,  en "Un mundo feliz" el control se consigue a través del placer. Ambas son novelas excepcionales que reflejan el oscuro futuro que anteriores generaciones ya vaticinaban.

La novela 1984 introdujo conceptos como el Hermano Mayor o Gran Hermano, la policía del pensamiento o la neolengua. Vayamos por partes:

Hermano Mayor / Gran Hermano: El personaje no aparece físicamente en ningún momento de la novela. Es el líder del partido único y simboliza a personas, organizaciones y/o gobiernos que vigilan excesivamente a sus ciudadanos y que ejercen un control excesivo que coarta la libertad de los individuos. Oceanía es la nación donde el gobierno totalitario ejerce el control de las vidas mediante telepantallas, a través de las que el Gran Hermano vigila cada una de sus acciones y desde donde, a través del monitor, la sociedad es continuamente expuesta a la propaganda del partido. Los medios de consumo audiovisuales y la tecnología son usados para aumentar la vigilancia de los ciudadanos y como herramienta de propaganda y han sido introducidos en la vida social e individual de cada habitante. El hecho de tener el control de la vida de la población confirma la frase de los carteles con la cara del dictador que están repartidos por todo el país: el Gran Hermano te vigila.

Policía del pensamiento: Inspirada en la Gestapo y en la NKVD (prototipo de lo que luego sería la KGB), esta organización se dedica a perseguir a aquellos que piensan de manera diferente al “partido”, utilizando la guerra psicológica y las operaciones de falsa bandera para arrestar a los librepensadores y a los pocos que aún resisten al régimen impuesto. El crimen de pensamiento, o como se denomina en neolengua “crimental”, es el más grave de todos los crímenes sancionados por el gobierno y aquellos que se apartaban de la ortodoxia del partido eran castigados, pero no asesinados  pues la intención no era acabar con ellos sino quebrarlos física y sobre todo, moralmente. Esto ocurría en la sala 101 del “ministerio del amor”, donde los prisioneros eran reeducados mediante la degradación y la tortura. Los más extremistas o aquellos que no claudicaban al lavado de cerebro sí que eran penalizados con la muerte. Una vez “desaparecidos” el sistema, auspiciado por el partido, borraba cualquier vestigio de su existencia y pasaban a ser eliminados física e intelectualmente de todos los archivos. Aquellos ciudadanos nunca existieron.

Neolengua: “Lo que no está en la lengua no puede ser pensado”. El idioma oficial de Oceanía tiene como objetivo, a través de la supresión y eliminación de palabras y vocabulario de la lengua antigua,  reducir el alcance del pensamiento para que los ciudadanos no puedan expresarse. Por ejemplo, si se elimina del vocabulario la palabra “guerra”, sólo se podrá hablar en términos de “más paz” o “menos paz”. El eslogan de esta nueva lengua era: “La guerra es paz, la libertad es esclavitud y la ignorancia es la fuerza”.

Es curioso que el autor, que se alistó como voluntario en las filas republicanas durante la guerra civil española, terminase repudiando al sistema comunista. Y es que durante la guerra civil Orwell vivió en primera persona las purgas realizadas por los comisarios Estalinistas (que eran quienes surtían de armas al ejército rojo). Estos ejecutaban a aquellos que pertenecían a diferentes facciones del mismo ejército republicano. Aquellos que eran percibidos como leales a Trotsky (el rival comunista de Stalin en el exilio), fueron liquidados. Otros muchos comunistas leales fueron denunciados como “fascistas” y desaparecieron sin dejar rastro. Una guerra de guerrillas que al fin y a la postre, terminaría por finiquitar al cautivo y desarmado ejército rojo. La obra es una crítica ácida y lúgubre del Estalinismo, de las dictaduras en general y del control cognitivo que éstas ejercen. Tanto “1984” como “Rebelión en la granja” constituyen un estudio de la forma en que se puede doblegar a una sociedad a partir de la reducción de su capacidad de razonamiento. Se esclaviza a una sociedad que termina celebrando su propia esclavitud.

¿No me digan que todo lo anteriormente expuesto no les suena de algo? Pantallas y tecnología aplicadas al control de la población, persecución a aquellos que reniegan de la verdad absoluta impuesta por las organizaciones y los gobiernos, lenguajes promovidos por “lobbies” y organizaciones supranacionales y esclavitud de una sociedad adormecida que no es capaz de darse cuenta de sus cadenas porque están más atentos a las redes sociales que a las rozaduras que les producen los grilletes.

Para terminar, y como dato anecdótico, el título del libro es el resultado de intercambiar los dos últimos dígitos del año en el que se escribió el libro (1948 - 1984) Así imaginaba Orwell la sociedad del año 1984. Lo cierto es que no andaba desencaminado.

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